Paz y Justo

Familia colaboradora

“Es capaz de encontrar belleza y dulzura en cualquiera de los momentos que pasamos juntos”

Justo y Paz - Familia Colaboradora

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Justo y Paz colaboran con un chico de 13 años con discapacidad cognitiva desde hace 6 meses

Cuando los amigos y conocidos nos preguntan porqué nos decidimos a ser Familia Colaboradora, nuestra respuesta es siempre la misma: ¿y por qué no?  

La verdadera pregunta que deberíamos hacernos sería porqué NO eres Familia Colaboradora. 

Nosotros no somos nada especiales, tenemos dos hijos maravillosos, un lugar donde vivir y un trabajo que nos permite cubrir nuestras necesidades más esenciales, pero un día, casi sin pensarlo, se cruzó en nuestras vidas un chaval al que la vida no le había sonreído tanto como a nosotros. Su día a día transcurre como el de cualquier niño o niña de su edad, va al colegio, juega con sus amigos y tiene cubiertas sus necesidades primarias, pero vive en un centro de acogida tutelado por la Junta de Andalucía, junto con otros niños y niñas en su misma situación, todos sus recuerdos se enmarcan en ese ambiente que, sin ser perjudicial para ellos, está claro que no es el ideal para desarrollarse plenamente. 

Él tiene 13 años recién cumplidos y una discapacidad cognitiva que dificulta sus aprendizajes escolares, pero que no le impide desenvolverse como una persona normal. Desde hace unos seis meses pasa en casa al menos un fin de semana al mes, aunque siempre intentamos organizarnos para que pueda ser algo más y cuando está con nosotros nos ofrece todo su cariño, amor y esa visión tan especial que él tiene de todas las cosas. Es capaz de encontrar belleza y dulzura en cualquiera de los momentos que pasamos juntos y eso a nosotros nos ha enriquecido enormemente. Se sorprende por cualquier cosa, por comer un helado, por bañarse en la playa, por celebrar el cumpleaños de cualquier miembro de nuestra familia… todo es alegría en él. 

Nosotros ya hemos superado el medio siglo de vida y su compañía nos ha devuelto unas sensaciones que ya casi habíamos olvidado. 

Todo esto y mucho más es o que nosotros estamos recibiendo a cambio tan sólo de compartir lo que tenemos con él. Nuestra vida jamás volverá a ser la misma después de esta experiencia, que esperamos y deseamos que dure mucho tiempo. Sinceramente, somos más felices y lo que no entendemos es como la OMS no recomienda esta vacuna contra la infelicidad como obligatoria para todos los seres humanos de nuestro planeta. 

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