María

Chica participante del Programa de Familias Colaboradoras

“Y mi vida empezó a cambiar por completo…”

Testimonio protagonista: María, menor tutelada

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María vivió en centros de protección de menores desde los 4 años. Ya tiene 16 y nos cuenta algunas experiencias de su vida y momentos especiales con su familia colaboradora.

Hola, me llamo “María” y me considero una persona cariñosa, alegre, divertida, responsable, pero a veces cabezota y orgullosa, y ahora os voy a contar mi historia de vida.

A los 4 años me separaron de mis padres y me llevaron a un centro junto a mis cinco hermanos y hermanas. Veía a mis padres los fines de semanas. 

Un par de años después me trasladaron a otro centro. Lo pasaba bien, estaba con muchos niños de mi edad, pero echaba de menos a mis hermanos porque no dormían conmigo. Aquel centro era como un bloque de pisos y las casas estaban divididas por edades. 

Cuando tenía 7 años me volvieron a cambiar de centro y solo estaba con una de mis hermanas, la más importante para mí porque ha estado acompañándome todo lo que llevo vivido.  Ya me empezaba a dar cuenta de donde me encontraba y cada vez me iban surgiendo más dudas y echaba más en falta a mis padres.

Mi vida empezó a cambiar por completo poco después, cuando tenía 9 años.

Una tarde estaba haciendo mis deberes en el centro y la directora me dijo que fuese a su despacho porque tenía algo que comunicarme. Me dijo que habían encontrado una familia colaboradora para mí, para que pasara tiempo con ellos y no estuviera tanto en el centro. En ese instante me quedé bloqueada sin saber qué. Estaba muy nerviosa e insegura de mí misma.

Cuando nos conocimos en el centro nos pusimos a hablar y poco a poco a poco me fui relajando. Luego nos fuimos a dar un paseo nosotros solos. Fue un momento incómodo porque ya estaba sola sin el apoyo de mis compañeros. Me fueron haciendo preguntas sobre mi comida preferida, los juegos que me gustaban etc. 

Vinieron la semana siguiente. Ya no estaba tan nerviosa así que nos fuimos a un parque y me divertí mucho. Cuando regresé al centro de nuevo por la noche me puse a pensar en ellos y me di cuenta que eran unas buenas personas y lo único que querían era ayudarme. Como soy una persona muy curiosa, me intrigaba cómo serían sus vidas en su casa un día normal y corriente. A la vez me preocupaba lo que pensaría mi madre biológica.

Después de un tiempo, comencé a pasar fines de semana con mi familia colaboradora. Recuerdo como los viernes estaba super contenta y siempre estaba deseando que llegara ese día. Mis compañeros me veían súper feliz y yo les decía que era porque era ya fin de semana. 

Cuando llegaba de nuevo al centro los domingos por la tarde noche, me ponía super triste porque quería estar con ellos y los echaba de menos.

Mis notas desde que estaba con mi familia colaboradora habían cambiado muchísimo 

En el centro lo suspendía todo. Nunca me habían enseñado a estudiar. 

En uno de los días del primer verano que pasaba con ellos, me comunicaron que “Carmen” se había quedado embarazada. En aquel instante me quedé y tenía miedo a que ya no me quisieran como antes y empecé a comportarme mal algunas veces por la rabia que sentía y muchas emociones acumuladas. 

Cuando pasaron unos meses se estaba acercando la fecha de mi cumpleaños, así que empezamos a preparar la fiesta. Yo me quedé impresionada por la gente que iba a venir a mi cumpleaños, que iba a tener regalos y sobre todo la cantidad de chuches que habíamos comprado. A mí nunca me habían puesto una piñata. Esos momentos para mí eran mágicos, no podía creer lo que estaba viviendo.

Cuando llegó el gran día ni pude dormir el día de antes de los nervios. En aquel cumple había muchísima gente y todos pendientes de mí, vinieron todos mis amigos, mis compañeros del centro…  me lo pasé increíblemente bien, fue un día inolvidable, mágico y muy especial e importante. 

Unas semanas después, mi familia colaboradora se pudo permitir compartir sus vacaciones conmigo en un hotel. Yo no sabía lo que era eso, nunca había estado en un sitio así. A ellos le extrañaba muchísimas cosas que no sabía y debía de saber.

Aquellas vacaciones fueron espectaculares, no podía creer lo que estaba viviendo 

Se iba acercando la hora del nacimiento del bebé y sentía muchas inseguridades y miedo.  Eso hacía que me portara mal a veces, pero ellos siguieron fuertes y me comprendían.

Nació un martes, yo elegí el nombre y eso me hizo ilusión. Cuando lo vi era un poco feo, pero me transmitió mucha ternura, lo quería tener todo el tiempo en brazos aunque tenía muchos celos.

Con mi familia biológica me sentía un poco incomoda porque no sabía cómo dirigirme hacía ellos. A mí me importaba muchísimo lo que opinaba mi madre, pero ella nunca era capaz de decirme nada, todo lo que se hoy en día es por personas de centro porque siempre tenía que estar un educador vigilando. Así que nunca podría saber lo que pensaba con palabras directamente de ella. Eso me hacía ser mucho más insegura de mí misma.

Mi familia colaboradora nunca han tenido ningún problema en que vea yo a mi familia biológica.

Ahora mismo tengo casi 16 años ya y me siento afortunada ya que sigo con esta familia.

Los que ahora estéis leyendo esto y hayáis pasado por mi situación ni os lo penséis. Las oportunidades que os dan, siempre es una cosa que no se debe de desaprovechar, las familias lo único que quieren es lo mejor para todos vosotros, ya os lo digo yo. Ahora mismo estoy muy bien con ellos y me dan todo lo que necesito. 

Se que a veces se os puede hacer todo esto como una cuesta empinada. Pero nunca os rindáis lo único que estas cosas os pueden hacer es ser felices y pasar el menor tiempo posible en el centro, que si ya eres un poco mayorcito no es lo más agradable mientras que si eres chico, no te das cuenta muy bien por lo que estas pasando, pero cuando os hagáis mayores os arrepentiréis de no haber cogido esa oportunidad…

Ya os digo que tener una familia colaboradora es una experiencia muy bonita que muchos no tienen esa suerte. ¡¡Vivirla!!

Yo siempre a pesar de todas mis preocupaciones, he hecho lo que mejor me iba a venir a mi… Eso me ha hecho ser más independiente y ser más segura de mi misma. De todas las decisiones que he tomado esta ha sido la más difícil, pero sin duda la mejor.

Si en esta vida no arriesgas un poquito a lo desconocido no podrás ganar. Desde luego yo arriesgué y gané una gran familia que me quiere y me adora, y que ha dado por mi cielo y tierra para conseguir mi felicidad. Han hecho por mí lo más grande y seguro que de mayor me daré cuenta de millones de cosas. Se podría decir que me lo tomé como una “aventura” donde te vas encontrando caminos fáciles y otros con obstáculos, hay que saber pasar por todos los desafíos.  

Si empezáis algo, nunca lo dejéis a la mitad, si no, no conseguiréis vuestros sueños…

Nunca seas esclavo de tu pasado, si no sé arquitecto de tu futuro. La felicidad depende de uno mismo.

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