La VII Jornada Online «Menores en desamparo», organizada por Crecer con Futuro en colaboración con la Universidad de Sevilla, se celebró el miércoles 13 de mayo dejando algo más que un espacio de formación y reflexión: dejó emociones compartidas, experiencias valientes y el convencimiento de que avanzar hacia un sistema de protección más humano es una responsabilidad colectiva.
La jornada contó con cerca de 350 personas inscritas y, de momento, lleva más de 980 visualizaciones, una acogida que desde Crecer con Futuro valoramos con enorme gratitud. La inauguración contó con la participación de Encarnación Vega, presidenta de Crecer con Futuro; David Saldaña, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla; y Antonio José Molina, jefe del Servicio de Protección de Menores de la Junta de Andalucía, quienes coincidieron en la necesidad de seguir creando espacios de encuentro, escucha y trabajo conjunto en favor de la infancia y adolescencia.
Tras la mesa de bienvenida tuvo lugar uno de los momentos más emotivos de la jornada: la lectura de un manifiesto por parte de jóvenes extutelados. Christian, Marcela y Saad pusieron voz a muchos niños, niñas y adolescentes que actualmente viven dentro del sistema de protección y que, en muchas ocasiones, no tienen la oportunidad de expresar cómo se sienten ni de participar en las decisiones que afectan a sus vidas.
Con un mensaje cargado de sinceridad y valentía, reivindicaron la importancia de escuchar a los jóvenes, de mirar más allá de los expedientes y de comprender que detrás de cada historia hay emociones, heridas y necesidades que deben ser atendidas desde la cercanía y el acompañamiento.
A lo largo de toda la jornada se abordaron cuestiones relacionadas con los recursos residenciales, los programas de intervención, la participación juvenil, la mayoría de edad y el papel fundamental de las relaciones afectivas en el desarrollo emocional de niños, niñas y adolescentes tutelados.
Pero si hubo una idea que atravesó todas las intervenciones fue esta: ningún niño o niña necesita únicamente protección; necesita sentirse acompañado.
«La autonomía no se construye en soledad»
La ponencia inaugural estuvo a cargo de Alberto Rodríguez, especialista con más de 25 años de experiencia en protección a la infancia y responsable del Servicio de Acogimiento Especializado de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Durante su intervención dejó una de las reflexiones más compartidas de la jornada: «La autonomía no se construye en soledad», recordando además que «los vínculos estables son la base desde la que cualquier niño o adolescente puede empezar a confiar en sí mismo y en los demás».
La primera mesa, centrada en la premayoría de edad y moderada por Laura Suárez, psicóloga de Crecer con Futuro, contó con las intervenciones de Javier Múgica, especialista en adopción y acogimiento; María Ángeles Carmona, directora del Centro de Acogida Inmediata Heliópolis de Sevilla; y las jóvenes extuteladas Marcela Amandine Boissy y Amparo Escalante Fernández.
Sus testimonios emocionaron a muchas de las personas asistentes al compartir, desde la experiencia personal, el impacto emocional que supone crecer dentro del sistema de protección y la importancia de contar con personas que permanezcan y acompañen en los momentos más difíciles.
Durante el debate también se reflexionó sobre la sensación, frecuente entre muchos jóvenes, de ser tratados como un expediente más dentro del sistema. Frente a ello, los participantes reivindicaron la necesidad de escuchar más, mirar más allá de los informes y reconocer la historia, las heridas y las necesidades individuales de cada niño, niña y adolescente.
Familias Colaboradoras: agentes clave para el cambio
Uno de los momentos centrales de la jornada estuvo dedicado al programa Familias Colaboradoras (PFACO) y a su desarrollo a nivel estatal. La mesa, presentada por Gema Carrasco, coordinadora del programa en Andalucía, contó con la participación de Salomé Adroher, profesora emérita de la Universidad Pontificia Comillas y exdirectora general de Servicios para la Familia y la Infancia; así como de las investigadoras Esperanza León Manso de la Universidad de Sevilla y Isabel María Bernedo, de la Universidad de Málaga.
Las ponentes coincidieron en destacar que estas familias no deben entenderse simplemente como un recurso asistencial más. Por el contrario, se reafirmó que las familias colaboradoras son agentes clave en el desarrollo y bienestar de los menores, al ofrecer la estabilidad, la continuidad emocional y la red de apoyo que el sistema institucional, por su propia naturaleza, a veces no puede cubrir plenamente.
La mayoría de edad: cuando más apoyo se necesita
La segunda mesa, moderada por Beatriz Álvarez, psicóloga de Crecer con Futuro, abordó los desafíos que afrontan muchos jóvenes al alcanzar la mayoría de edad. Participaron Eva Cabrera, Familia Colaboradora; Mª del Mar Quiñonero, educadora-orientadora en pisos de inserción sociolaboral; Jonathan Páez Bañez, joven extutelado y profesional en programas de mayoría de edad; y Saad Marouf Akajja, quien compartió su experiencia personal.
Todos coincidieron en señalar que cumplir 18 años no siempre se vive como un paso hacia la libertad, sino como una etapa marcada por la incertidumbre y el miedo a quedarse sin apoyos.
Jonathan Páez resumió esa realidad con una frase que dejó huella durante la jornada: «Muchos jóvenes no necesitan únicamente recursos, sino personas que sigan estando cuando termina la medida de protección».
La jornada concluyó con un espacio de participación protagonizado por jóvenes extutelados y extuteladas, quienes compartieron propuestas y reflexiones para mejorar el sistema desde la experiencia vivida.
Desde Crecer con Futuro queremos agradecer nuevamente la participación y el compromiso de todas las personas que hicieron posible esta séptima edición. Seguiremos trabajando para construir un sistema de protección más humano, cercano y centrado en las personas, donde ningún niño, niña o adolescente tenga que crecer sintiéndose solo.

