La ONG Crecer con Futuro presentó el lunes 6 de octubre en Málaga la campaña
#AContraTiempo, una iniciativa que visibiliza la realidad de más de 2.400 niños, niñas y adolescentes que crecen en centros de protección en Andalucía y busca la implicación ciudadana a través del programa de Familias Colaboradoras.
En el acto han participado representantes institucionales de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, con la presencia de Ruth Susana Sarabia García, Delegada Territorial en Málaga, y Jaime Aguilera García, Jefe del Servicio de Protección de Menores; junto a Encarnación Vega, presidenta de Crecer con Futuro, y Gema Carrasco, coordinadora del programa de Familias Colaboradoras.
La presentación contó también con el testimonio de Esther, Familia Colaboradora, y Amparo, la joven extutelada con la que comparten fines de semana y vacaciones.
Una adolescencia vivida "A contratiempo"
La adolescencia es un momento vital lleno de cambios, preguntas e incertidumbres. Para quienes viven en centros de protección, esa etapa se vive con más presión: falta de referentes familiares estables, decisiones que llegan demasiado pronto y la sensación de que el reloj corre más deprisa de lo que debería.
El eslogan de la campaña, #AContraTiempo, nace de esa realidad. Estos adolescentes no han hecho nada malo: están en el sistema de protección porque sus familias de origen no pudieron ofrecerles los cuidados necesarios para garantizar su bienestar y seguridad.
Con esta campaña, Crecer con Futuro busca romper estigmas, generar empatía y mostrar que la
adolescencia no debería vivirse con prisa ni soledad, sino con apoyo, calma y confianza.
Durante su intervención, Ruth Susana Sarabia, Delegada Territorial de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía, destacó la oportunidad y el valor social de esta iniciativa:
“Esta campaña no podría llegar en mejor momento. Pone rostro, nombre y apellidos a una realidad que muchas veces pasa desapercibida y nos permite acercarla a la ciudadanía desde una mirada de empatía y compromiso.”
Una campaña con voz propia
#AContraTiempo pone en el centro las experiencias reales de jóvenes que han vivido la adolescencia en un centro de protección y de las Familias Colaboradoras, personas que comparten fines de semana y vacaciones con chicos y chicas que viven en centros de protección, que han formado parte de ese camino.
A través de un spot ilustrado, de materiales gráficos y de entrevistas en primera persona, la campaña refleja cómo se siente crecer sin una red de apoyo estable y lo que supone contar con personas adultas que acompañen en los fines de semana o vacaciones.
Se trata de historias con nombre propio. Jóvenes que comparten sus sueños, sus dudas y también la fuerza con la que afrontan el futuro.
Durante la presentación, Gema Carrasco, coordinadora del programa de Familias Colaboradoras, destacó el creciente interés tanto de los centros de protección como de los propios adolescentes por participar en el recurso: “Llegar a los 18 años es muy distinto cuando tienes a una persona de referencia en tu vida. Ese vínculo marca una diferencia enorme en cómo afrontan el futuro. A su edad, no debería ser natural estar pensando en cómo sobrevivir, sino en cómo construir su proyecto de vida.”
La rueda de prensa contó también con el testimonio de Esther, Familia Colaboradora junto con su pareja Almudena, y Amparo, la joven con la que comparten fines de semana y vacaciones. Esther relató que “al principio tuvieron un tiempo de acoplamiento, hasta día de hoy que siguen colaborando con Amparo, estando ahí para lo que necesite.” Y añadió que “no hay que criminalizar a las familias de origen. Poder formar parte de este recurso para ellas ha sido una suerte, una experiencia muy enriquecedora”.
Por su parte, Amparo, joven extutelada, recordó cómo su vínculo con ellas le dio la seguridad y tranquilidad que necesitaba durante la adolescencia: “Tener a Esther y Almudena fue como un alivio. Tenía mucha incertidumbre desde los 16 años, pero estaba segura de que pasara lo que pasara ellas iban a estar ahí sí o sí”.
¿Qué es el programa de Familias Colaboradoras?
El Programa de Familias Colaboradoras es un recurso mediante el cual una o más personas se ofrecen a compartir fines de semana y vacaciones con algún chico, chica o grupo de hermanos que viven en centros de protección. Esta alternativa familiar da respuesta a las necesidades afectivas y emocionales de estos niños, niñas y adolescentes que, por diversas circunstancias, no pueden estar junto a sus familias de origen.
Aunque todas estas chicas y chicos tienen sus necesidades básicas cubiertas en el centro, no pueden crecer junto al calor de una familia. En este contexto, las Familias Colaboradoras juegan un papel fundamental al ofrecerles su tiempo, compañía y un entorno familiar positivo en el que puedan crear vínculos sanos y positivos para su desarrollo.
Durante el acto, Ruth Susana Sarabia, Delegada Territorial en Málaga, destacó el papel de este programa en la red de protección:
“Las Familias Colaboradoras representan, para muchos menores, la primera oportunidad de conocer y experimentar un modelo de convivencia familiar normalizado. La mayoría de los perfiles que participan tienen entre 10 y 17 años, una etapa clave para su desarrollo. Es un programa que, si fuera más conocido, tendría una acogida aún mayor”.
En la misma línea, Jaime Aguilera García, Jefe del Servicio de Protección de Menores, subrayó la función integradora del programa:
“Las Familias Colaboradoras son una puerta de entrada, tanto para los menores como para las propias familias. Representan un punto de encuentro entre dos realidades: la de un/a menor que necesita una referencia familiar y la de una familia dispuesta a abrir su corazón y su hogar. El papel de la administración es facilitar ese vínculo, adaptándonos a las necesidades de cada uno y proporcionando las herramientas necesarias para que esta experiencia se viva en el momento adecuado y de la mejor manera posible.”
¿Quién puede ser Familia Colaboradora?
Las Familias Colaboradoras pueden ser personas solteras; que vivan en pareja, del colectivo LGTBI, parejas casadas, sin estarlo habiéndose divorciado, con o sin hijos/as, etc. Lo realmente importante es ofrecerle una red de apoyo a estos chicos y chicas.
Para ser Familia Colaboradora es necesario ser mayor de edad y no contar con antecedentes de delitos penales o sexuales.
Para conocer más detalles sobre el programa de Familias Colaboradoras y la campaña «A contratiempo», las personas interesadas pueden visitar la web: https://crecerconfuturo.org/acontratiempo/, sus redes sociales o contactar directamente con Gema Carrasco, coordinadora del programa a través del email: familias@crecerconfuturo.org o al número de teléfono: +34 640 01 74 48

