En este mes de enero, al alumnado de los colegios Ramón Carande, María Zambrano y Ana María Matute de Dos Hermanas han tenido la oportunidad de ir al “restaurante del mundo”. Pero allí, en lugar de encontrarse con exquisitos platos típicos de diferentes países, se han encontrado con algo mucho más impactante: unos pocos han podido comer a voluntad todo tipo de manjares e incluso les ha sobrado comida; otros ( la mayoría) se han tenido que conformar con compartir arroz y agua. ¿Qué parecido tiene esto con la realidad?

Esta dinámica ha servido como punto de partida para generar un reflexión sobre la desigualdad mundial y el injusto reparto de la riqueza. Los chicos y chicas participantes han podido expresar cómo se han sentido, han buscado el paralelismo de esta situación con la realidad en que vivimos, han podido empatizar con las personas que viven esta situación cotidianamente… Han vivido la desigualdad en su propia piel.

El objetivo de esta actividad era precisamente que los alumnos y alumnas tomaran conciencia sobre la desigualdad mundial. No se trata de sentir culpa, sino de sensibilizarse y tomar acción. La solución del hambre en el mundo no está al alcance de los niños… pero deben saber que existe para que en un futuro puedan combatirla. Y mientras tanto, pueden (y podemos!) contribuir a cambiar el mundo haciendo que este mensaje llegue a todos sus amigos/as y familiares.